viernes, 25 de mayo de 2007

Nicolás Maduro está complaciendo a su jefe y pasó otra factura. EL GOBIERNO DE LA VENGANZA... ASÍ DEBERÍA LLAMARSE EL GOBIERNO DE CHÁVEZ


LO QUE A CONTINUACIÓN LEERÁN ES TODO LO QUE SE HA ESCRITO (AL MENOS QUE YO HAYA VISTO) SOBRE EL BOCHORNOSO CASO DE LO OCURRIDO CON LA HIJA DEL EX PRESIDENTE CARLOS ANDRÉS PÉREZ.

LA LECTURA QUE YO HAGO DE ESTE EPISODIO COINCIDE TOTALMENTE CON LA EXPUESTA POR LA LICENCIADA PABÓN Y QUE A CONTINUACIÓN TRASCRIBO.


"El maltrato proferido por el Canciller Nicolás Maduro a la hija enferma y ciega del ex-Presidente Carlos Andrés Pérez sigue trayendo cola. Hoy es Mariahé Pabón quien, desde las páginas de Notitarde, ofrece diversas lecturas sobre el tema. ¿Demuestra eso que José Vicente Rangel ya no pinta nada?
Extraído de la columna de Mariahé Pabón en Notitarde:
El niño malo
La vejación, sevicia, maltrato, injuria, atropello, cometidos por el Canciller Nicolás Maduro en la persona de la señora Blanca Rodríguez de Pérez y de su hija Carolina enferma de cáncer y privada de la vista, tiene varias lecturas:
1- No le firmó el pasaporte para viajar de urgencia al exterior, porque ninguna persona perteneciente a la cuarta república y menos hija de un presidente tiene derecho a la vida. Socialismo o muerte es la consigna.
2- Hizo caso omiso a la orden dada por José Vicente Rangel, para que le expidieran a Carolina Pérez Rodríguez un pasaporte de emergencia, porque el ex vicepresidente ya no pinta en el proceso revolucionario.
3- Sometió a dos damas a la tortura de diez horas de espera y les envió un emisario anunciando que no firmaría el pasaporte, para demostrar que ahora el que manda es él y que obró por cuenta propia. En medio de su desesperación la valiente Blanca pidió hablar con Maduro, pero le comunicaron que éste se había retirado. Tal vez por la puerta de atrás, como suelen hacerlo los cobardes.
4- Recurrió a instancias mayores, pidió consejo al Supremo Capo y éste le hizo la señal de costumbre, con la grosería de costumbre y la satisfacción de haberse cobrado una más, esta vez en las humanidades de dos nobles mujeres, dignas de consideración, como lo deben ser hoy mismo, los miembros de la familia presidencial y todos los seres vivos de este mundo.
5- Quiso demostrar con su ultraje que pertenece a una casta despreciable y que está ahí para la retaliación, la venganza, el odio, el zamarreo, el zaherimiento, porque no otras palabras se pueden endilgar a este hombre insensible ante el dolor ajeno y quiera Dios que ninguna desgracia toque a su puerta, ya que dicen que quien la hace la paga.
Corro con la responsabilidad de insultar a este personaje que nos deshonra como Canciller. Llena de rabia, dolida en mi corazón de madre, ardida de impotencia hasta los tuétanos, te digo Nicolás Maduro que eres un infeliz, una sabandijuela, un descastado, un perverso y un inmoral."
Este es el escrito de Pedro Lastra
"Dedicado A Blanquita Rodríguez de Pérez
Inolvidable la fortaleza espiritual de Blanquita de Pérez cuando durante la madrugada del 4 de febrero de 1992 debiera enfrentar en solitario y a la cabeza de sus hijas y nietos la barbarie golpista comandada por el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías. No desfalleció un solo instante y enfrentó la felonía y la traición de unos militares golpistas con la grandeza y el coraje de una gran venezolana. Sin esconderse ni pedirle auxilio a la abuela. Organizando ella misma la defensa de La Casona al mando de los pocos uniformados con que contaba. Y el ataque no fue una escaramuza: se disparó artillería de la gruesa. Con la pretensión de tomarse la residencia presidencial, apresar y si fuera necesario asesinar a sus moradores. "
"Que la Venezuela democrática permitiera un acto de tanta barbarie y elevara a las alturas al felón responsable de tanta canallada, habla muy mal del país y sus ciudadanos. Que seis años después no sólo no estuviera preso cumpliendo la merecida condena sino disputando la presidencia de la república y un año después asumiendo el mando de la nación, desdice de la moralidad, la decencia y la grandeza de la patria de Bolívar. "
"El resultado de esa liviandad, de esa falencia moral y de esa irresponsabilidad colectiva está a la vista. Hoy, un ex chofer de autobús que pretende ocupar el cargo que algún día estuviera en manos de Arístides Calvani, de Simón Alberto Consalvi, de Ignacio Iribaren Borges, de Miguel Ángel Burelli Rivas, de Ignacio Luis Arcaya y de tantos y tantos ilustrísimos y cultos venezolanos de excepción se permite volver a humillar a una de las más valientes, íntegras y decentes venezolanas de todos los tiempos. Pisoteando sus legítimos derechos – dotarla a ella y a su familia de los pasaportes a los que tienen derecho por nacimiento – y practicando una bajeza que Petkoff no duda en calificar de canallada. Porque negarle un pasaporte a la hija enferma del ex presidente Carlos Andrés Pérez es una canallada. Una brutalidad, una infamia. "
"Esto es el chavismo. Si Chávez ordenó bombardear La Casona y asaltar el palacio presidencial para asesinar al entonces presidente constitucional de la república, ¿por qué Nicolás Maduro no habría de pretender humillar a su familia? ¿Exactamente como humilla a miles y miles de venezolanos impedidos de obtener aquello a lo que tienen un derecho natural: sus documentos de identidad? "
"Pero esto no es nada con lo que se nos viene encima. Porque si Maduro procede de acuerdo a las órdenes de su amo, éste procede según las pautas de su padre putativo, Fidel Castro. Que lleva medio siglo humillando, pisoteando, aplastando la dignidad de todo un pueblo. ¿Cómo olvidar a aquella madre que no pueden salir de Cuba para visitar a sus hijos y nietos porque debido a su valor científico debe cumplir condena de radicación por los siglos de los siglos? ¿O a aquellas otros mujeres de excepción, como Celia Cruz, a la que se le impidió asistir a las exequias de su madre? ¿O a las centenas que pagan pesadas penas de prisión por los delitos que podrían llegar a cometer algún día? "
"Hierve la sangre constatar tanta bajeza usurpando los más altos cargos públicos. Avergüenza la nacionalidad. Dios quiera librar a la república de tanta ignominia. Cuanto antes, mejor.
Pedro LastraNoticias24"
Este es el relato de Teodoro Petkoff en Tal Cual:
"Carolina Pérez Rodríguez, hija de Carlos Andrés Pérez y Doña Blanca, acaba de vivir un episodio que no queremos dejar pasar por alto. Vamos a contar los hechos, sin juicios de valor. Cada quien puede hacerse el suyo."
"Carolina Pérez padece de una variedad de cáncer cuyo tratamiento comporta, como efecto secundario, la pérdida de la visión."
"Carolina, a cambio de la vida, ha preferido esta opción. Hoy está ciega. El 4 de mayo pasado debía haber viajado a Estados Unidos para continuar con el tratamiento. Habiéndose vencido su pasaporte, previamente acudió a la Onidex para solicitar uno nuevo. Por diversas razones, verdaderas o falsas, vaya uno a saber, éste no le fue expedido. Ya se sabe que en Venezuela sacar un pasaporte, a menos que usted se baje de la mula, es supremamente difícil. Carolina Pérez no pudo viajar en la fecha indicada. Su madre, Doña Blanca, angustiada, llamó a José Vicente Rangel y le pidió su intercesión. Éste, caballerosamente, debe reconocerse, llamó a Nicolás Maduro y le solicitó la expedición de un pasaporte diplomático de emergencia, a fin de que Carolina pudiese viajar."
"El 11 de mayo, Carolina y Doña Blanca fueron al Ministerio de Relaciones Exteriores, tal como se lo aconsejara Rangel, para recibir el documento. Llegaron a la Casa Amarilla a las 10:30 de la mañana."
"Atendidas durante nueve horas, con la mayor gentileza, y mucha vergüenza, por el personal subalterno (ojalá que revelar esto no les cueste el puesto), esperaron hasta las 7:40 de la noche, hora en que una secretaria, visiblemente apenada, les informó que el ministro, es decir, Nicolás Maduro, les mandaba a decir que no firmaría el pasaporte."
"Pidieron hablar con el ministro y fueron informadas de que ya se había retirado. Hasta aquí los hechos."

domingo, 13 de mayo de 2007

Extraordinaria carta de Laureano Márquez al Papa.


Publicado en: 'Editoriales TalCual' Viernes, Mayo 11, 2007


"Santo Padre:
Bienvenido a la América Latina. Tierra de esperanza y de promisión. Le escribo desde Venezuela para contarle un poco de nosotros. Como conozco su propósito de revitalizar el latín, trataré de escribirle esta carta en la lengua universal de la Iglesia y así aprovecho para decirle algunas cosas que, en castellano, podrían acarrear multa o demanda. Allá voy":

"Carum Papae Benedictine:
Ex a bruto governum est Venezuelae patriae bolivarianae, cantaletae mareae mareae. In loco hablae et in hora morte nostra, ex cátedra, ex pofeso et cetera. Delirium tremens habita nobis et dimite debita nostra sicut dinero suum est. Boliviae, Argentinae et super totus Cubae desangrae Bolívar terreae: Simili modo popule meo sed in miserere nobis.
A priori déficit habitat, et déficit urbi et orbi. Mare mágnum in extremis. Estebanae de Iesus cogito ergo sum a priori et a poteriori. Lapsus brutis est pane nostrum cotidianum. Rigor mortis et requiescat in pacem da nobis hodie malandrae et delincuelciae. Corpore insepulto, in memoriam ultimátum en atracum.
Casus Radiae Caracae Televisionae, Roma lucuta, causa finita et alea jacta est, sicut vox populi. Dictadura in fraganti sine die, sine qua non et sui géneris. Alter ego, Fidelae est vivitum et colenandus mens sana in corpore sano. Habeas corpus grosso modo, in vivo manu militari. Persona non grata sed.
Inter nos: Habemus Chavae ad infinitud et ad libitum. Vade retro (Venezuelae). Dura lex in manus Barinas pontifiex sed in secula seculorem et in currículo vitae suo. Ecce homo fregatum nobis, de motu proprio ad nauseam. De facto. ¿Quo Vadis Venezuelae? Domine nostro sapere. Turba multa mea culpa et turba multa TalCual, periodicae Teodorae per scriptum meo rex filiae.
Ovum, res et lacteum finibit anaquelorum.Via crucis at populorum mercatum. Et vox populi: “Res non verba”.
Sanctus Pater tibi gratia veni vidi vinci.
Ora pro nobis et pro homo homini lupus.
Carpe diem. Terrae mea non plus ultra. Ave Papam morituri te salutant.
Amicus tuo, Laureatus Maquensis
Post Scriptum: Ne nos indúcas intentationem, sed libera nos a malo.
Amén "



Excelente trabajo Laureano. Excelente...

viernes, 4 de mayo de 2007

¿Qué pasará el 27 de mayo?



Opinión Agustin Blanco Muñoz ND / El Universal

"Para pensar en lo que ocurrirá el 27M-07 es indispensable plantear escenarios o posibilidades. ¿Es ya una verdad definitiva, inamovible, que la decana de las televisoras, ligada a la vida de los venezolanos por más de 50 años, será irremisiblemente cerrada? ¿Pudiéramos estar ante un ensayo intimidatorio que termine en una negociación? ¿Por qué descartar esta posibilidad si el gobierno tiene la certeza de que esta medida no es popular? ¿Puede este gobierno dejar sin efecto una medida política que marca el inicio de su máxima radicalización? Es importante partir de una premisa fundamental. En este caso no hay improvisación. La toma de RCTV significa el comienzo de la profundización de la hegemonía comunicacional al servicio de la "revolución". Esta es una medida que tiene efectos de provocación. Un desafío al monopolio comunicacional y al poder económico-oligárquico. Y lo que se persigue precisamente es alguna acción violenta defensiva para lanzarle toda una carga aniquiladora-destructora. El plan concreto es producir los efectos de una guerra de la intensidad que impongan las circunstancias. Porque hay algo que debe quedar definitivamente establecido: este régimen necesita generar conflictos, caos, tensiones cada vez mayores y significativas. Generar la contrarrevolución o su efecto consecuente. Sólo así se podrá "avanzar a paso de vencedores" en el inevitable proceso de destrucción que permita la inscripción de un régimen que se mueve entre el autoritarismo-dictatorial-militarista y el totalitarismo. A partir del triunfo del 11A-02 comienza el tránsito hacia la radicalización. Antes de eso, ha señalado el GP, yo no había pensado en socialismo. Después que fracasó el "golpe" todo es derrota para la oposición. El 15AG-04 es ratificado vía Referendo Revocatorio y anuncia que "Venezuela cambió para siempre". Desde entonces se establece un régimen-hegemonía. Y en esta dirección se adopta el modelo cubano y se produce la creación de Venecuba. Los dos ex países se juntan en un solo destino. El aplastante triunfo-fraude del 03/12/06 sobre quienes se atrevían para ganar y cobrar, le permitió avanzar hacia la propuesta del socialismo del siglo XXI y, consecuentemente sobre el partido único, los cinco motores, la reelección indefinida, el control absoluto de todas las instituciones y la imposición definitiva de un "jefe único", tal y como lo establece el credo autoritario positivista contenido en la "doctrina del César Democrático" de tan larga data en nuestra llamada historia republicana. Y al igual que un Juan Vicente Gómez cualquiera, pone a la ciudadanía a escoger entre una patria que representa el bienestar y la salvación, siempre y cuando se mantuviera fidelidad al "dueño y señor", y el purgatorio-muerte que es el destino de los desafectos-enemigos del régimen. Este esquema gomero sigue vigente. La mayor diferencia es de orden teórico: hoy se actúa en nombre del marxismo-leninismo, Cristo y Bolívar para promover una revolución que en el fondo es la misma que adelantó el "valiente ciudadano" que gobernó esta patria como su propiedad durante 27 años. Por ello, la única manera de sobrevivir ahora es asumiendo el credo-comportamiento-modo de vida socialista siglo XXI que, hasta el momento, sólo se ha expresado en la concentración de poder a través de la tarifa-represión, sustentada en la riqueza petrolera. Un poder que aplica la idea-meta del sometimiento. Y eso es lo que está en la base del anuncio-demostración que se hace a partir del "duro golpe que se le asesta a la oligarquía golpista e imperialista que durante 53 años ha tenido una empresa altamente lucrativa". Y ahora se trata precisamente de emprender el camino hacia su liquidación, en el cual, de paso, se crea un clima de intimidación-miedo-terror llamado a dejar claramente establecido que aquí se hace lo que decida el ser supremo de la "revolución". Para el GP es necesario e impostergable que se produzca una situación que por sus efectos se conecte con el 11A-02. Así la "revolución" daría otro gran salto hacia su profundización. Y si no se consigue el conflicto buscado por esta vía y los "oligarcas" simplemente entregan el canal 2 y se limitan a recibir el pago correspondiente, sin producir causas-pretextos para desplegar el aparato de violencia llamado a limpiar el cuadro social y político de obstáculos para la revolución, se procederá a la aplicación de otros planes como lo es el del magnicidio. En los últimos días lo ha repetido hasta más no poder. EEUU liberó a Posada Carriles para que coordine el magno equipo que se encargará de asesinarlo, para así detener la amenaza que se cierne sobre el "imperio" con el "crecimiento-amenaza de la revolución bolivariana". Y si eso ocurre, dice el "jefe único", ya ustedes saben lo que tienen que hacer: imponer el máximo terror. Diente por diente. Asesinar a los oligarcas y demás lacayos del imperialismo e imponer un régimen socialista radical. Visto así, parece claro que el primer escenario del 27M-07 es el del Atropello. Tomar el canal por la vía de la fuerza si hay algún tipo de reacción. De no producirse este efecto, igual se dirá que se actúa ante las expresas amenazas. El segundo escenario: Democracia. Presenta a la directiva del canal, aún confiando en la Constitución y las leyes, anunciando y haciendo la entrega formal de la empresa para evitar situaciones de violencia que pudieran crear males irreparables sobre todo en la parte humana. En este caso abundaría la provocación oficial para que se genere la violencia y adelantar los planes previamente establecidos. El tercer escenario: Salida legal. Aquí se combinan dos expresiones. Por una parte está la posibilidad de que se dicte una medida cautelar hasta tanto se conoce de una petición de nulidad o se atiende a un Recurso de Amparo solicitado para resguardar la posición que detenta la televisora. A esta parte legal se junta el posible juicio que pudiera abrir la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En este caso el oficialismo acudirá a la denuncia del ataque del imperio a una medida soberana. Por ello ya amenazó con retirarse de la OEA en caso de una condena. El régimen sabe que "las oposiciones" postradas o cómplices no podrán detenerlo. Y que USA actuará cuidadosamente mientras su agresión se quede en las palabras y en la práctica sirva, en términos del petróleo a EEUU, como el mejor de los lacayos. Hoy vemos cómo se desplaza el 11 de abril del 2002. ¿Formará parte de una agenda criminal de y para el 27M-07? ¿Seguiremos permitiendo que la política de la muerte sea la guía-orientación de esta sociedad?"
En cualquiera de los escenarios, continuará la fuerza del caudillismo extremo que representa el actual gobierno... Y lo peor es que pienso, continuará el silencio de los inocentes...! Juan Sosa.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Márgara Russotto nació en italia.
Es Poeta, investigadora, docente y excelente traductora.
Se graduó en Literatura Comparada y Teoría Literaria en la Universidad de São Paulo en 1987. Quizás por ello su debilidad (más que justificada) por las obras de Joao Guimaraes Rosa. En particular la obra máxima (que deberían leer quienes aman la literatura) Gran Sertón: Veredas.
Márgara Russotto ha ejercido la docencia desde 1976. Asimismo la investigación en las áreas de Literatura Latinoamericana y Estudios de la Mujer.
Russotto fundó la Maestría en Estudios Literarios de la Universidad Central de Venezuela en el año 1995 y fue investigadora del Centro de Estudios Literarios Rómulo Gallegos entre 1990 y 1997.
Es una escritora contemporánea que vale la pena estudiar.
Juan Sosa Marrero.

Márgara Russotto... poesía de mujeres para todo género.

Dossier


En la frase arcaica
las mujeres eran arrojadas
desde un alto muro
al nacer.

En la fase moderna
se divorcian
y asisten a congresos internacionales.
Algunas son altamente belicosas
lo que revela el estado primitivo de su desarrollo.

Las decadentes o bizcasno tienen género.
Su vida es brevísima cuya primera mitad desperdician
arquitentando efímera belleza
a la cual parodian la segunda mitad.

Estamos desorientados.
¡Oh, sí, estamos desorientados!

Nada de lo explorado hasta ahora coincide
con el deslumbramiento que narran los libros.
No logramos explicarnos semejante incongruencia.
Ni encontramos rastros de la mitad
que complementatan extraño espécimen.
Sólo sombras.

Restos de mutuos exterminios.
Sólo ellas quedan con su lamento de raza extinguida.
¡Oh, sí, de raza extinguida!

Poema de Margara Russotto
Escritora venezolana, nacida en italia.
Profesora de la Universidad Central de Venezuela

jueves, 19 de abril de 2007

Una "despedida" de la escritora Aída Beccaría. Tomada dehttp://yonomecallo.blogspot.com/

HASTA AQUÍ LLEGUÉ COMANDANTE FIDEL
Un adiós al comandante Fidel Castro Ruz
Escrito por Aída Beccaría
"Con gran dolor admito que hasta aquí acompañé con ideales de justicia, con emoción de quien cree en la igualdad y en el hombre, al comandante Fidel Castro. En los años 59 Batista merecía el enfrentamiento que se le hizo. Y luego la alianza con la Unión Soviética era del todo necesaria para poder controlar la amenaza norteamericana. Posteriormente, muchos años después, mantenerse vivos a pesar del bloqueo salvaje del que todos de una forma u otra hicimos víctima a Cuba, obligaba a querer, admirar y respetar a Castro y el valiente proceso que intentaba llevar a cabo contra todo pronóstico. Sin embargo, en silencio, ya a finales de los noventa, me he venido preguntando ¿Por qué de nuevo dos Cubas, una para el turista y otra para el residente? ¿Por qué de nuevo el cubano se juega la vida a cambio de un puñado de dólares? ¿Por qué se está prostituyendo de nuevo la mujer cubana? Las respuestas a éstas y otras muchas dolorosas incertidumbres las he venido escondiendo con vehemencia dentro de mis vísceras. Yo deseaba y necesitaba creer que para todo había una razón. Y que Cuba me demostraría y le demostraría al mundo que continuaba siendo un estandarte de justicia e igualdad. Que esa isla pequeña y hermosa continuaba siendo el único freno real contra el salvajismo plenipotenciario de Estados Unidos de Norteamerica. Y que este "desliz" con el que yo cuestionaba mis propios ideales era temporal. Me repetí a mi misma centenares de veces que quizás, motivados por el bloqueo y la supervivencia se estaban cometiendo algunos errores. Pero que no tardaría en llegar de nuevo el día en el que Cuba sin equívocos demostrara que había vuelto al camino de la justicia social. Pero ese día de gloriosa justificación no llega... Y muy por el contrario, la tiniebla parece cubrir cualquier esperanza. Ya no brillan más estrellas en el cielo de la justicia cubana. No más Ojedas, ni Balmacedas ni Guevaras. Los ideales por los cuales durante décadas se luchó, están reventando uno a uno como ídolos de barro. Una mañana nos despertamos muchos aceptando que ya sólo nos quedaba entre las manos trazos de lo que una vez fuera verdad... Y así, con profunda tristeza admito que Cuba perdió el norte...O el "Norte" logró finalmente que se perdiera Cuba... No lo sé. Lo único que tengo claro es que si bien la política norteamericana continúa siendo genocida, dominante y hegemónica, no deja de ser menos cierto que la insolente y anacrónica perpetuidad anidó en la política cubana. Por eso este adiós humilde. Un susurro que uno a las voces de los que hoy se sorprenden diciendo "¡Hasta Aquí!" Nuestra Cuba revolucionaria, justa, progresista, está agonizando. Y pareciera estar naciendo en su lugar una Cuba diabólicamente parecida en su esencia a su enemigo. Hace muchos años le dediqué un poemario al Comandante Fidel Castro Ruz titulado "Ante la verdad muere la razón" (Cosa de la cual jamás me arrepentiré pues en su momento lo merecía)... Y ahora cuando la verdad y la razón son diametralmente opuestas a aquellas que inspiraron mi poesía, le dedico a Castro de nuevo el título y ratifico: Ante la verdad muere la razón... La revolución cubana es hoy el cadáver insepulto de un ideal que promovía equidad, justicia y dignidad, pero que ahora convierte en zombie a todo el que se le acerque bien para detractar, bien para lisonjear. Los humanistas estamos de duelo. El mundo ha quedado practicamente solo a merced de la locura belicista y traicionera. Adiós comandante. Nunca olvidaré los días de gloria que gracias al sueño cubano viví. Y en mis recuerdos prevalecerá el orgullo de haber estado a su lado cuando a su lado debía estarse. Pero hasta aquí llegué. Descansen en paz los miles de inocentes muertos en guerras genocidas iniciadas por el águila calva. Pero también descansen en paz los muertos cubanos que recibieron su último adiós con un aplauso de balas porque cometieron el terrible crimen de querer huir de una realidad que se tragaba sus sueños. Adiós comandante Castro. Nos volveremos a ver quizás en el infierno... pero sin Virgilio acompañándonos para salir de él. Aída Beccaría País publicado en el diario "Chacao 2000" . Caracas- Venezuela "

Creo que hay que ser valiente, temerario o muy tonto para admitir todo lo que Aída Beccaría admite en este escrito. En lo personal pienso que resultaría interesante conocer del referido poemario "Ante la verdad muere la razón" que no logro hallar. Si alguien puede facilitarme ese material lo agradecería. Creo que es una pieza clave para terminar de captar y comprender lo señalado por Beccaría. Y por último, el adiós bajo un aplauso de balas es una imagen estremecedora. Realmente este texto tiene ese don de dar un latigazo a alguna pequeña fibra que pensamos yace oculta... Juancho

martes, 17 de abril de 2007

Otra acertada exposición de Kosak...


Venezuela de perfil
Gisela Kozak Rovero
Nada hay más difícil en una democracia que quitarse la careta, pues este régimen político requiere para su funcionamiento de consensos hechos en base a darnos la posibilidad de una figuración adecuada: debemos ser democráticos, solidarios, progresistas, trabajadores, creativos, participativos, abiertos a todas las corrientes del pensamiento, sensibles a la diversidad, preocupados por la economía y los derechos humanos, amantes del pueblo, dispuestos al diálogo y obedientes de la ley. Este credo, además, debe ser asumido por todos los grupos sociales, que, en todo caso, pueden diferir en las maneras de lograr una sociedad mejor, pero no pueden abjurar de ciertos principios, bajo amenaza de ser expulsados del reino de la democracia. De democracia hablan George Bush y Saddam Hussein, Hugo Chávez y Pedro Carmona Estanga, Jean Marie Le Pen y Jacques Chirac; en fin, los políticos de cualquier signo e ideología. La palabra democracia es un acto de fe universal que, con demasiada frecuencia, se convierte en una simple máscara.
Entre nuestra verdadera cara y la careta nos movemos los venezolanos en estos momentos. Nuestro perfil como sociedad se ha manifestado con inusitado vigor en los últimos meses, en los que muchas caretas se han hecho pedazos; en otras palabras, lo mejor y peor de nosotros mismos en tanto colectivo ha emergido para poner sobre la mesa cómo los distintos sectores de la vida nacional entendemos el ejercicio de la democracia y cuáles son las perspectivas en juego sobre el pasado, el presente y el futuro.
¿Los venezolanos somos democráticos?
Tanto los partidarios del Gobierno como la oposición afirman con vehemencia que la sociedad venezolana es una sociedad profundamente democrática. Los voceros de ambos bandos hacen esta afirmación en nombre del país y se hacen partícipes de uno de los juegos vitales para la democracia venezolana: colocar una ofrenda floral a los pies de esos millones de personas que, básicamente, son absolutamente bienintencionadas y no se equivocan nunca: el pueblo –o la sociedad civil, como se prefiera–, siempre víctima y jamás victimario. La realidad por supuesto es otra. Sin duda los gobernantes y líderes políticos tienen responsabilidades sustantivas en tanto representantes de los electores, pero éstos al votar se juegan su destino como ciudadanos.
Y es que los venezolanos somos democráticos si por democracia se entiende votar, criticar a voz en cuello y soñar con golpes de estado cuando no nos gusta el gobernante de turno, pero nuestra idea acerca de lo que es el ejercicio del poder es mucho más ambigua. El cheque en blanco dado a Hugo Chávez, más allá de Hugo Chávez mismo, es un error histórico cuyas magnitudes han sacudido todas las dimensiones de nuestra vida nacional: un líder no puede llegar a tener un poder de tan considerables alcances a menos que se desee una conflagración política. Otro ejemplo es el papel de árbitro del destino del país en el que se ha querido colocar a la Fuerza Armada; se trata de la prueba más contundente de una carencia democrática profunda y raigal de larga data histórica: desde el siglo XIX ha sido así, y las armas continúan siendo un recurso político a principios del siglo XXI. La coronación sin corona de Pedro Carmona Estanga demuestra que esa carencia es de carácter transversal y vertical: una comedia plutocrática, conservadora, una mezcla de Secretos de la Casa Blanca (la serie norteamericana) con escena de senado romano. La camarilla que respaldó a Carmona parte exactamente de la misma idea de poder del chavismo: las instituciones, la oposición, la legalidad no tienen importancia, pues el ejercicio del gobierno se contempla exclusivamente como la posibilidad de hundir al adversario y seguir adelante con el propio proyecto, así se ignore a una parte sustancial de la nación. El arrepentimiento del ya defenestrado Carmona, quien quiso restituir la legalidad a última hora, es llamativo: lo primero que surge no es la conciencia democrática e institucionalista, sino el impulso arrogante y destructor... después, al igual que lo ha hecho el chavismo, se pretende recoger la leche derramada. Entre estos extremos entran todos los matices posibles, pero llama la atención que ambos se toquen: no es casualidad ni azar, es una muestra de la temperatura democrática e institucional del país, independientemente de que cientos de miles de venezolanos no nos sentimos reflejados en el radicalismo kitsch-chavista ni en la oposición conservadora y cursi-golpista.
La democracia no es simplemente un régimen político, es una cultura, una manera de sentir, percibir, transformar y organizar el mundo. La vida cotidiana de la nación trasunta anarquía, no democracia; en primer lugar, la relación con la ley es completamente condicional y acomodaticia, y esta relación se manifiesta tanto en los protagonistas de la vida política como en los ciudadanos comunes y corrientes (pensemos en la Asamblea Nacional, en la actuaciones de Chávez o en el tráfico caraqueño y tendremos una idea del funcionamiento y acatamiento de las leyes en el país). En segundo lugar, el rechazo hacia los partidos políticos ha tomado un sesgo entre personalista e ingenuo que no tiene nada que ver con las legítimas críticas de las que han sido objeto tanto nacional como internacionalmente (falta de representatividad real, privilegios insostenibles, pérdida de contacto con la comunidad). A los partidos políticos se les ha opuesto, por una parte, la idea del líder mesiánico y, por otra, la de la sociedad civil organizada en movimientos con fines limitados y concretos (ecológicos, derechos humanos, etc.). Sin partidos y sin políticos profesionales la democracia se debilita por inexperiencia e ineptitud. Los errores del Gobierno actual ejemplifican esta situación francamente trágica, particularmente cuando contemplamos sus efectos en la esfera económica y en las relaciones internacionales. Desde el otro lado, los opositores de Chávez capitalizan descontentos mas no afectos políticos, y se nota a leguas que todavía a estas alturas no está muy claro el programa de gobierno a llevar a cabo en la Venezuela postchavista, pues poner de acuerdo a gente tan diversa no es nada fácil. En tercer lugar, la posibilidad de diálogo no forma parte de nuestros hábitos ciudadanos y políticos; el silencio complaciente y mentiroso o la descalificación más virulenta sustituyen la capacidad de enfrentar al adversario de manera equilibrada y abierta y coincidir con ese adversario cuando sea necesario. Recuerdo cuando un grupo de estudiantes partidarios del Gobierno tomaron las instalaciones del rectorado en la Universidad Central de Venezuela. Proclamaban a cuatro vientos el diálogo pero estaban atrincherados en el odio, eran aupados por el Estado e intentaban imponer una constituyente universitaria que no tuvo éxito en el colectivo. En otras palabras, el diálogo era un pretexto para la imposición del propio criterio.
Sin respeto a la ley, sin partidos y sin diálogo no puede existir una verdadera democracia. Por eso la violencia amenaza con enseñorearse en el país, hasta el punto de que a la conocida polarización chavismo-antichavismo se le ha agregado la de pacíficos y violentos, la cual no sería tan grave si la sociedad venezolana tuviese suficientes reservas ideológicas y legales para hacerle frente. No quiero ser pesimista pero en una sociedad en la que prácticamente no hay presos por la matanza del 11 de abril, nadie renuncia a su cargo ni es capaz de reconocer su ineptitud, y se puede tomar el poder por asalto y luego ser presidente de la República –caso Chávez– o asilarse en una embajada en las narices de los cuerpos de seguridad del Estado –caso Carmona–; existe una impunidad tal que es muy difícil evitar la violencia y la anarquía. Para decirlo en términos coloquiales, en Venezuela se puede hacer lo que a uno le dé la gana siempre y cuando se esté bien ubicado respecto a los poderes en juego.
El pasado, el presente, el futuro
Nuestras carencias democráticas apuntan a una particular visión de la historia convertida en verdadero escollo para el logro de las transformaciones necesarias. De manera obsesiva repetimos el error primigenio de la instalación de las repúblicas en el siglo XIX: el pasado no existe o, más matizadamente, todo pasado fue peor. Este escamoteo de la historia reciente se acompaña, por supuesto, con la exaltación de un pasado mítico y lejano en el que llegamos a nuestras más altas cuotas de heroísmo y amor patrióticos, y con la entronización del futuro en detrimento del presente. Recuerdo una frase de un partidario del chavismo en plena crisis de abril, en la que expresaba su descontento por la pérdida de un sueño, y me resuena en los oídos tanto como la permanente insistencia en descalificar sin matices la democracia prechavista. El futuro es la maravilla; el pasado reciente, un horror... ¿y el presente? Tiempo para destruir y delirar. Esta perspectiva sustenta todo un ejercicio de la vida colectiva, y ejemplos sobran: tendemos a desconocer en bloque lo que se ha hecho en el pasado, olvidando que mucho de lo que defendemos en el presente no lo logramos nosotros, llámese elecciones, libertad de expresión, reivindicaciones laborales, derecho a la participación. Esta vocación adánica es pésima desde el punto de vista institucional, de allí que seamos permanentes testigos de terribles crisis y del auge y caída de instituciones culturales, políticas, educativas, democráticas, empresariales. La institucionalidad es el pasado, que muera y listo, que para eso estamos nosotros los hijos del futuro (o, más sarcásticamente, los hijos de lo que no ha llegado, los hijos de lo que no existe). Irónicamente, en Venezuela no son revolucionarios los que quieren el cambio de todo sino aquellos que aplican un criterio de selectividad en relación con el devenir histórico. Por supuesto, este pecado de lesa historia no es atribuible a los oficialistas exclusivamente. Fue el que dio paso a la Quinta República, a la bufonada del Gobierno transitorio, a los intentos fascistoides de los tomistas de la UCV y a esa curiosa afección por los golpes de estado que ha signado la vida venezolana en los últimos diez años.
La sociedad irresponsable
El imaginario venezolano es catastrófico y apocalíptico y las buenas noticias no tienen éxito. Este imaginario explica, además, ese complejo de Poncio Pilatos que nos lleva a no asumir nuestras responsabilidades frente a todo lo que ocurre: somos las víctimas permanentes de otros que nos han atropellado, no tenemos la culpa de nada, nos lavamos las manos. Yo, el puro, la pura; los demás, los culpables, los delincuentes. Esto vale para todos los sectores de la vida nacional que intentan justificar sus actuaciones con los errores de los demás: para los sectores populares que no quieren saber nada de los gigantescos y públicos errores de conducción económica del Gobierno porque sienten que sólo un redentor los salvará y no sus propias acciones; para los sectores medios que se creen los únicos adornados con verdaderas virtudes ciudadanas; para los políticos que sólo desean la destrucción del adversario; para todos aquellos que no nos sentimos responsables de los fenómenos negativos que no nos cansamos de analizar y cuestionar.
Nuestros líderes políticos de uno u otro signo colaboran activamente con esta actitud. Pareciera que existe un temor a afrontar el cambio histórico como un cambio cultural que rompe con los viejos hábitos en pro de una mejor sociedad. Pongamos por caso el problema de la economía. En el país se han hecho sesudos análisis acerca de la pobreza como un complejo económico y sociocultural, pero existe el temor de que la verdad haga perder votos: somos una sociedad de desconfiados a muerte, con patrones de consumo que han desconcertado a los más preparados analistas, con una abierta propensión a colocar nuestra seguridad en manos del Estado, con un miedo terrible a los cambios y a las iniciativas individuales y con un alto grado de inconsciencia respecto a cómo nuestras decisiones familiares, laborales y de estilo de vida colaboran en nuestro empobrecimiento. El éxito del chavismo se sustenta en que reafirma estos hábitos, apoyándose en una retórica antineoliberal que no obtiene resultados prácticos en la realidad. Pero el oficialismo no ha sido el único responsable: los gobiernos de los últimos veinte años no han sabido hacerle entender al país la necesidad de transformarnos como nación. Todos hablaron de cambio, pero halagaron nuestras disposiciones erróneas y se conformaron con comprometerse para luego no cumplir y dejar al Gobierno venidero los problemas laborales, fiscales, de planificación económica y de seguridad social. Ante la idea de pasar como vendepatrias, antipopulares o derechistas, nuestros políticos prefieren quedar como ineptos.
¿El Gobierno actual es de izquierda?
Las últimas palabras del párrafo anterior me podrían hacer pasar por derechista o neoliberal y semejante cosa es más de lo que un intelectual en nuestro continente puede soportar. Acostumbrados a sustentar nuestra influencia pública en desagarrarnos las vestiduras frente a los problemas de los sectores populares, le tememos a cualquier adscripción que nos arranque de nuestras propensiones de izquierda. Personalmente no comparto tal temor, y menos en los actuales momentos. Un amigo me decía recientemente que había hecho lo imposible por ser chavista pero no había podido, a pesar de su vocación izquierdista; le contesté que no se preocupara, que este Gobierno no es de izquierda más allá de la retórica antineoliberal. El chavismo es populista con un toque picante de alboroto y agresión fascistoide. El haber colocado a los sectores más empobrecidos de la población como centro del debate político no lo califica automáticamente como un Gobierno de izquierda, a menos que, como diría Lenin, se tratara de un izquierdismo entendido como una suerte de fiebre feroz e infantil, o como la presencia abusiva del Estado y la politiquería en cada fibra del tejido social. Calificar de izquierda a un Gobierno centralista, militarista, estatista hasta ahogar la participación colectiva en la solución de los problemas sociales (a menos que pensemos que participación popular son las actividades violentas o no de los círculos bolivarianos) y cimentado en la figura de un líder absoluto, en la mejor tradición patriarcal del macho todopoderoso, es un insulto a lo mejor del pensamiento de la izquierda. Me refiero en concreto a la crítica a fenómenos como el totalitarismo comunista y fascista, los excesos de los poderes transnacionales, el estado capitalista ultra-consumista, el patriarcado y la intolerancia religiosa o étnica.
La constitución actual se debate entre el interés por los derechos humanos y la necesidad de cimentar el poder del Estado en detrimento de los ciudadanos. Esta suerte de esquizofrenia condiciona su política de alianzas: la simpatía por las satrapías islámicas y cubana convive sin mayores problemas con el recibimiento con bombos y platillos de Rigoberta Menchú; la inclusión en la constitución de la perspectiva de género no parece un problema mayor frente al abierto apoyo de Adina Bastidas, para entonces vicepresidenta de la República, al extremismo fundamentalista árabe. Quizás el personaje que mejor sintetiza la imagen internacional de este Gobierno, y que de izquierda pero con tan insalvables contradicciones, sea Hebe Bonafini, quien visitó recientemente el país para darle su respaldo al régimen. Líder de las Madres de la Plaza de Mayo, la señora Bonafini es la síntesis del peligrosísimo cóctel que está embriagando a unos cuantos latinoamericanos considerados tradicionalmente de izquierda; personalmente la he admirado por su acción por los derechos humanos y su antimilitarismo, pero la admiración ha cedido paso al desagrado y la sorpresa. La Bonafini hizo gala de un espíritu brutal de intolerancia, el mismo espíritu por el que los militares destruyeron a su familia y a tantas más. Condenó sin ambages a todos los que viven en el este de la ciudad, descalificó a la oposición en bloque y no dejó títere con cabeza. Pero la cosa viene de atrás: le ha dado por visitar satrapías como la iraquí y la cubana, responsables de tantos muertos y desaparecidos, pero decididamente antinorteamericanas, pues, por lo visto, ser antinorteamericano es requisito suficiente para estar al lado de los condenados de la tierra. De hecho, aplaudió a rabiar el atentado del 11 de septiembre...
Este tipo de esquizofrenia subyace en el chavismo y explica su doble discurso en todas las instancias nacionales: llaman a los empresarios para luego rechazarlos por oligarcas; exaltan la libertad de expresión pero permiten agresiones en contra de los medios; hablan de propiedad y se hacen la vista gorda frente a las invasiones. El gran problema del chavismo duro es que el ordenamiento legal de la constitución no le permite radicalizarse, pero se permite ciertos lujos: sus aliados hablan por ellos.
Alianzas de centroizquierda
La situación actual es sumamente peligrosa porque pone en jaque a los factores de centro-izquierda o de la izquierda moderada y los puede dejar inermes frente a los factores extremistas del Gobierno y la oposición. El genuino interés por la justicia social, la democratización del capital y la inclusión tienen que luchar en contra del liderazgo anacrónico de Hugo Chávez, que los ha tomado como bandera retórica, y frente a los factores antichavistas conservadores. Hoy más que nunca hace falta una suerte de agrupación política que cumpla un papel semejante al MAS de hace treinta años (esperemos que con más éxito político-electoral), y que sea capaz no sólo de manifestarse frente a la situación nacional, sino también frente a los abusos del capitalismo mundial y frente a los excesos de algunos distinguidos miembros del club antiglobalización, entre los que se encuentran los neonazis, unas cuantas dictaduras africanas y asiáticas disfrazadas de regímenes populares, los fundamentalistas religiosos y los fanáticos de la retórica antiyanqui, que apoyan a cualquier régimen político siempre y cuando sea enemigo de Estados Unidos. Este escenario es la versión internacional de los extremos nacionales, y aunque los problemas internos no nos dejan paz y respiro, no podemos olvidarlo. El chavismo radical no está solo en el mundo.
Pero al lado del chavismo radical existe uno bastante más moderado. El oficialismo y la oposición comparten el hecho de estar divididos y quizás sea posible aprovechar esta situación para darle apoyo a una salida democrática e institucional, por lo menos a futuro. Si bien en Venezuela nos falta camino para el logro de una cultura verdaderamente democrática y para un cambio económico y social a fondo, contamos con logros históricos innegables en este sentido. Es el momento de defenderlos, profundizarlos y desarrollarlos, es el momento de cambiar radicalmente nuestra concepción misma de la historia del país: el perfil de Venezuela tiene que ser distinto.